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miércoles, 12 de agosto de 2015

Decir no es decir sí


El título de este artículo constituye lo que llamamos una paradoja, es decir, una idea o frase que parece contradictoria y verdadera simultáneamente. La gran utilidad de las paradojas es su potencialidad para generar cambio y desarrollo.

Si eres un visitante frecuente de este sitio recordarás que este título constituye, también, una de las 12 creencias limitadoras más frecuentes que afecta a la productividad de los trabajadores de la Sociedad del Conocimiento (o Información): no saber decir No a las peticiones que reciben de otros…, e incluso, de sí mismos.


¿Te resuenan algunas de estas descripciones? 

A veces…

¿Me siento obligado a complacer a los demás porque, de otra forma, me sentiría culpable?

¿Temo que los demás dejen de aceptarme, apreciarme o quererme si les digo NO?

¿Frecuentemente digo SÍ a las peticiones de los demás aunque, a veces, perjudique mis prioridades con mi familia, ocio, bienestar corporal o mental, etc.?

¿Continuo aceptando obligaciones y responsabilidades hasta el agotamiento sólo porque no se decir NO?

¿Me enorgullezco de mi generosidad, colaboración, disponibilidad, “buen rollo”, etc., a pesar de creer que mi incapacidad de decir NO puede ser la causa de problemas en mi vida personal, familiar o en mi propio desarrollo profesional?

¿Me siento estresado, quemado, resentido o, incluso, como un felpudo, porque no me atrevo a decir No en algunas ocasiones?


Un problema más grave que lo que parece

Cada vez que dices SÍ a una petición estás diciendo NO a otra cosa. Cuando inviertes tu atención y energía (otros lo llaman tiempo) en la ejecución de tareas o actividades que no están alineados con tus intereses, propósitos y prioridades, estás diciendo NO a otras más importantes que podrías estar haciendo en su lugar.

Está claro que es más fácil decir SÍ, pero reflexiona un momento en las consecuencias que genera tu conducta de elegir, voluntaria o involuntariamente, las peticiones/necesidades de otras personas frente a tus propias necesidades o prioridades.

¿Cuál es el impacto en los distintos ámbitos de tu vida? ¿Cómo afecta a tu auto-estima? ¿Cuál es el mensaje que estás enviándote a ti mismo y a los que te importan? ¿Qué ejemplo les transmites? ¿Es esto lo que, de veras, quieres?


Una palabra poderosa

NO es una palabra que encierra un gran poder porque te sirve para establecer los límites y la claridad de lo que estás dispuesto a hacer y a no hacer. Es una palabra que comunica tu poder no sólo hacia fuera sino, también, hacia dentro de ti.

Usar el No te permitirá incrementar tu productividad – los resultados que consigues – cuando reconozcas y aceptes que no se trata de una palabra negativa ni egoísta. Cuando aprendes a decir NO liberas tu atención y tu energía para utilizarlas en la ejecución de tus prioridades.

Tus acciones prioritarias son las que te conducen al logro de tus metas, es decir, a vivir la vida que quieres vivir.

Cuando dices NO aumentas el valor de las cosas a las que dices SÍ.

¿Cómo decir NO?

Decir NO es una habilidad que algunos no han desarrollado aún suficientemente.

Existen varias técnicas cuya efectividad depende de las características y preferencias de cada uno. Una de las que más me ha funcionado es:

1. Escucha la petición completa con gran atención

2. Solicita clarificación y especificidad, cuidando no crear falsa esperanza de aceptación

3. Evalúa tu capacidad para satisfacer la petición. No necesitas excusarte. El peticionario entenderá tus razones/argumentos

4. Ofrece un compromiso. Explora si puedes/quieres ofrecer un compromiso sobre una parte de la petición o su aceptación en otro momento en que tengas disponibilidad

5. Sugiere otras opciones - otras personas o recursos

6. Expresa tu pesar y di NO. Manifiesta tu sentimiento por no poder ayudar, seguido de un claro NO, evitando “pedir perdón”

7. Concluye la conversación en tono positivo. Coloca sobre la mesa otro asunto o proyecto en marcha

Puedes descargar aquí la plantilla original completa (en inglés).


Resumen

Decir NO es una de las principales declaraciones de que dispones como ser humano y sirve para preservar tu integridad. No es una palabra negativa ni egoísta.

Decir NO a las peticiones que recibes de otros y que no están alineadas con tus intereses es decir SÍ a la ejecución de las acciones que conforman tus objetivos y tus metas personales. A vivir la vida que quieres vivir.

Decir No te libera de situaciones estresantes y alimenta tu autoestima.

Decir NO es una habilidad. Por tanto, puedes aprenderla y desarrollarla.


La explicación es muy sencilla: lo que no haces determina lo que puedes hacer.” – Tim Ferris

Por Jaime Bacás, Socio de Atesora, para TALENTO

miércoles, 21 de enero de 2015

18 minutos que cambiarán tu vida




Lo que eres hoy es el resultado de todas tus experiencias.

Algunos tienen dificultad para distinguir entre vivencia y experiencia.
Vivencia es  lo que te ha sucedido… lo que has vivido. Experiencia es lo que has aprendido de esa vivencia.
Algunas personas tienen muchas vivencias y, paradójicamente, pocas experiencias. Solo ganas experiencia de una vivencia cuando identificas, analizas, concluyes y, sobre todo, modificas algo en tu forma de  “ser”.

A veces la experiencia te sirve para generar un cambio profundo, como una modificación de tu mentalidad o creencias. Otras para cambios livianos, como una modificación de conducta.
A pesar de lo que algunos creen, estás cambiando a cada momento. A veces más deprisa y otras más despacio. Lo único cierto es que siempre estás cambiando.


El “mundo” cambia cada vez más deprisa

Es una frase que todos decimos algunas veces. Pero ¿qué es el mundo sino la conjunción de todas las experiencias de todos nosotros?

Para poder “adaptarte” a este mundo cambiante necesitas estar cambiando continuamente y al ritmo adecuado para no quedarte atrás.Los valores prevalentes cambian lenta pero continuamente y, por tanto, las conductas.

La mayor parte del tiempo no somos conscientes de ese cambio, de la misma forma que no nos damos cuenta de que cada día somos más viejos. Como todos los días te miras en el espejo para peinarte o lavarte los dientes no te das cuenta de que también cambias por fuera.
Solo cuando miras tus fotos de hace diez, veinte o treinta años, te dices ¡qué cambiado estoy!

Este fin de semana dediqué una parte de mi atención a revisitar mis álbumes de fotos. Hacía unos cuantos años que no lo hacía. Al final me quedé reflexionando sobre los cambios físicos e internos que debió experimentar el tipo que aparecía en la mayoría de ellas. Me esforcé en dibujar el sendero por el que había transcurrido su vida, hasta hoy, y me pregunté por los escenarios en los que aparecía y sus compañías…

Cuando terminé ese ejercicio, me atreví a hacer otro…


Ejercicio del álbum de fotos

Te invito a realizar el siguiente ejercicio, que tiene dos partes.
En la primera escoge y encuentra un momento de tranquilidad para ver tus fotos del pasado. Puedes hacer este ejercicio solo o acompañado con tus familiares o amigos. Revive los momentos que capturaron esas imágenes. Esfuérzate para colocarte en esos momentos de tu vida, tal como “eras” entonces y pregúntate ¿cuáles eran, en cada uno de esos momentos, mis valores, intereses, hábitos…?


Reflexiona sobre cómo han ido evolucionando. Algunos se habrán mantenido, otros se habrán modificado ligeramente y otros profundamente. Evalúalos, es decir, enjuicia el valor (positivo y negativo) que te han aportado para llegar a ser la persona que “eres” ahora.

Pregúntate si esta persona es la que querías ser – como padre, amiga, profesional, compañera, hijo, vecina, hermano, jefa… - y, también, si esta persona es la que tú habías planeado o el resultado del “azar de la vida”.

Ésta es la parte más sencilla. Solo necesitas ser honesto contigo mismo. No merece la pena mentir, porque te mentirías a ti mismo.

En la segunda parte del ejercicio vas a “construir el álbum de fotos que querrías ver dentro de medio, cinco, diez o treinta años”. Sí, esta segunda parte ya no es tan fácil.

Se trata, como imaginas, de que “diseñes” la persona que quieres “ser” para que, cuando haya transcurrido ese período de tu vida, puedas sentir satisfacción contemplando “tu obra”.

Lo pasado, pasado está. Pero el futuro te pertenece. Tú posees la capacidad y el poder para  llegar a ser cualquier cosa que te propongas.

Puedes elegir entre ser el “autor” de tu vida o el “actor” de una vida que otros escribirán para ti.


Compromiso

Mi recomendación es que elijas ser el guionista, director, productor y actor protagonista de tu propia vida. Para ello solo necesitas una cosa: compromiso.

La mayoría de las personas no viven la vida que realmente quieren porque les falta “comprometerse con su vida”. El compromiso requiere aceptar responsabilidad - un bien escaso en un mundo repleto de victimismo.

Compromiso significa promesa. Elige lo que quieres para ti y prométete que harás lo que sea necesario para conseguirlo. Es así de simple y difícil. La clave es que no te traiciones. Que no te “vendas” a la enorme cantidad de ofertas que recibirás en tu camino. Pide ayuda cuando tengas dudas o el obstáculo sea grande.


Tienes el derecho y el poder de vivir la vida que quieres

Aprende continuamente de tus vivencias para convertirlas en experiencias. No dejes pasar un día sin extraer alguna experiencia de tus vivencias. Sacrifica un poco de televisión o facebook para reflexionar 18 minutos cada día y, así, extraer un aprendizaje y lo que es aún más importante: “hacer algo” con ese aprendizaje, es decir, “cambiar” mañana algo de lo que piensas y haces.

“Te deseo que la persona que aparece en la foto que te saques en 2021 se parezca mucho a la que quieres ahora” – Jaime Bacás, Socio de Atesora

Artículo publicado el 03/05/11 en www.senderosdeproductividad.com